Recomendar este blog en Google

Ruta hasta el Priorato y Ermita de San Frutos

El priorato de San Frutos, hoy conocido como ermita de San Frutos, son los restos de un antiguo conjunto monástico ubicado en la provincia de Segovia. Eclesiásticamente, pertenece a la parroquia de Sepúlveda. De las antiguas construcciones monacales se mantiene en pie y en actividad el templo.
El conjunto monacal se sitúa sobre uno de los meandros que forman las hoces del río Duratón en el mismo corazón del parque natural de las Hoces del río Duratón y el lugar del mismo que más visitas

PRIORATO Y ERMITA DE SAN FRUTOS

PARQUE NATURAL DE LAS HOCES DEL RÍO DURATÓN
CARRASCAL DEL RÍO (Segovia)
La ermita de San Frutos
El priorato de San Frutos, hoy conocido como ermita de San Frutos, son los restos de un antiguo conjunto monástico ubicado en la provincia de Segovia. Eclesiásticamente, pertenece a la parroquia de Sepúlveda. De las antiguas construcciones monacales se mantiene en pie y en actividad el templo.
El conjunto monacal se sitúa sobre uno de los meandros que forman las hoces del río Duratón en el mismo corazón del parque natural de las Hoces del río Duratón y el lugar del mismo que más visitas recibe. Su ubicación, al borde del acantilado, permite apreciar óptimamente el cañón que forma el río y el remanso que se crea con el embalse de la cercana presa del Burgomillodo.
Desde este lugar se aprecian las tres zonas diferentes y determinadas que configuran el parque, la paramera o zona superior, el bosque de ribera a la orilla del río y los cortados. Destaca la observación de aves, en particular de los buitres leonados, cuyas buitreras se observan en la pared opuesta y las aves a poca distancia del visitante.
La ermita es una construcción románica del siglo XII que se realizó sobre otra visigótica del siglo VII. La fundación se atribuye a San Frutos y sus dos hermanos, San Valentín y Santa Engracia, que eligieron el lugar para dedicarse a la vida contemplativa. Posteriormente se completó el complejo con un monasterio y un cementerio.

COMO LLEGAR

Desde Sepúlveda tomamos la SG-241 en dirección a Sacramenia. Nada más sobrepasar el km 5, hay un desvío hacia la izquierda que nos conduce a Villaseca. En esta población, desde la iglesia románica de Santo Tomás, sale una pista sin asfaltar perfectamente transitable, de unos 4 kilómetros, que termina en un aparcamiento situado aproximadamente a 1 kilómetro de la ermita de San Frutos.

COMO LLEGAR A VILLASECA DE SEPÚLVEDA

Iglesia románica de Santo Tomás. Foto: F.Campayo

DONDE COMER Y DORMIR

La gastronomía sepulvedana está caracterizada por la tradición y la sencillez de las tierras castellanas. El plato típico por excelencia es el lechazo asado en horno de leña. Los complementos ideales son una ensalada de lechuga y tomate de las huertas de Castilla, el pan de hogaza de Sepúlveda y un buen vino de la Ribera del Duero.
La oferta ofrecida para poder alojarte en Sepúlveda es tremendamente amplia, ya que cuenta con un nutrido abanico de posibilidades y un montón de tipos distintos de alojamientos. Sea cual sea la opción que elijas podrás tener la seguridad de que dispondrás de un alojamiento de la máxima calidad.



Nosotros en esta ocasión optamos por quedarnos a dormir en el parking de la ermita de San Frutos. Es un lugar perfecto para pasar la noche, ya que son impresionantes las puestas de sol. Como se trata de un lugar muy expuesto, si el tiempo no acompaña se puede pernoctar en la zona arbolada y protegida del puente que salva el río Duratón, que se encuentra en la carretera SG-V-2418 tomando en Villaseca dirección a Villar de Sobrepeña.



Pernoctando en el parking de la ermita de San Frutos
DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO

Detalle del recorrido. Fuente: Sigpac

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

Tipo de recorrido: Ida y vuelta
Distancia: 2500 metros
Duración: 2 horas contando paradas
Desnivel:
Dificultad: Fácil
Época recomendada: Cualquiera
Puntos de agua potable: No hay
Sugerencias: Tener mucho cuidado con acercarse a los cortados, y más con niños pequeños. Llevar prismáticos para observar los buitres leonados. Utilizar ropa y calzado adecuado, dependiendo de la época en que se visite. Llevar agua y algo de comida en una pequeña mochila. Utilizar protección solar en los meses de más calor. No olvidarse de la cámara de fotos.
Cartografía: IGN Sepúlveda hoja 431-1 E:1:25000
Enlaces de interés: Para saber mas sobre el priorato
                                   Para saber más sobre la ermita de San Frutos

ESTA CORTA RUTITA ES EL COMPLEMENTO PERFECTO PARA CULMINAR UN MAGNÍFICO FIN DE SEMANA POR TIERRAS SEPULVEDANAS.


Desde el aparcamiento, tomamos una ancha pista, dirección Oeste, que se dirige hacia el espolón rocoso que tenemos enfrente, rodeado de precipicios, sobre el que se alza la ermita de San Frutos. A los 300 metros del inicio, por la derecha, una pequeña senda nos conduce a un mirador extraordinario, desde el que tendremos magníficas vistas del río Duratón, sus precipicios y la ermita de San Frutos. Continuando por la pista, enseguida llegamos a un rellano, y siguiendo dirección al templo, cruzamos un puente de piedra, construido en 1757, salvando una profunda grieta, llamada la Cuchillada de San Frutos, según la tradición abierta por el santo con su bastón para proteger a los vecinos de Sepúlveda perseguidos por los sarracenos, se asciende al antiguo cenobio benedictino. 
Inicio de la senda y Pista que nos lleva a la ermita
Vistas desde el mirador
Otra de las magníficas vistas que nos ofrece el mirador
Llano antes de cruzar la Cuchillada de San Frutos
Puente de piedra que salva la Cuchillada de San Frutos
Tras cruzar el puente, giraremos a la izquierda y bordearemos todo el recinto haciendo un recorrido contemplativo. Después entraremos en el cenobio por su parte trasera, y así disfrutaremos de todo su encanto. Tras la visita volveremos por el mismo camino hasta nuestro vehículo.

RECORRIDO POR SUS LEYENDAS Y SU HISTORIA

LEYENDAS

La ermita de San Frutos se encuentra en una península situada en medio del espectacular cañón del río Duratón. Es en este lugar donde, según la tradición, a finales del siglo VII se retiraron para hacer oración San Frutos y sus hermanos Valentín y Engracia, ocupando unas cuevas cercanas.
La ermita de San Frutos
San Frutos nació en Segovia (642-715), de donde es patrón, en el seno de una familia visigoda acomodada. Siendo muy joven y de acuerdo con sus hermanos, repartió sus bienes entre los pobres y se retiró aquí para vivir santamente. Permanecieron hasta la muerte de San Frutos a los 73 años. Sus hermanos se marcharon a Caballar, cerca de Turégano, donde fueron capturados por los moros y martirizados. Aún se conservan sus cabezas en un relicario de la iglesia de este pueblo.
Cuando la lluvia es muy escasa, el sacerdote sumerge las cabezas en las aguas de una fuente para que comience a llover. A este ritual se le llama de las mojadas.
San Frutos
A la ermita se accede por un puente de piedra de 1757 que nos permite salvar una gran grieta en la roca denominada Cuchillada de San Frutos. Cuenta la leyenda que uno de los milagros del santo consistió en separar la roca con su báculo, protegiendo así a un grupo de cristianos de Sepúlveda que corrieron a la ermita para huir de los moros. San Frutos trazó una línea sobre el suelo en la parte más estrecha de la roca y ésta se abrió, despeñándose algunos musulmanes y aterrorizando a los demás.
El puente que salva la Cuchillada de San Frutos
La cruz de hierro de la entrada está forjada sobre un pedestal de piedra con siete llaves grabadas que corresponden a la siete puertas de Sepúlveda. El siete se considera un número mágico y vuelve a aparecer en el nombre de la cueva de los Siete Altares, muy cerca de allí.
La cruz 
Otro milagro de San Frutos muy conocido es el de la despeñada. Cuenta la leyenda que en 1225 un marido celoso empujó a una mujer adúltera desde lo alto de la hoz de San Frutos, sin que le ocurriera ningún daño. La mujer, que donó todos sus bienes al priorato, vivió muchos años más. La inscripción que figuraba sobre su tumba puede leerse en el atrio, en un muro del templo.
AQUI YACE SEPULTADA UNA MUGER DE SU MARIDO DESPEÑADA Y NO MORIO I HIZO A ESTA CASA LYMOSNA DE SUS BIENES
No son éstos los únicos milagros que se le atribuyen. También se dice que amansaba a los buitres y que llegó a hacer brotar pajarillos de las llagas de un devoto.

En 1231 se fundó el convento franciscano de Nuestra Señora de la Hoz, a poca distancia del priorato. El 7 de septiembre de 1492 todo el convento menos la iglesia se hundió. Los monjes se salvaron porque estaban cantando maitines en el coro. También este hecho se consideró un milagro. Isabel la Católica costeó la reconstrucción.

Bajo el altar de la iglesia se encuentra el sillar o piedra cuadrada. Dice el saber popular que si das tres vueltas gateando a esta piedra rectangular por un pasadizo muy angosto nunca padeceréis hernia o se calmará el dolor si la tienes. A este rito se le llama pasar por la piedra del santo. Y si quieres curarte del dolor de muelas nada mejor que dar una vuelta a la ermita.
Bajo el altar se encuentra la piedra
HISTORIA

La ermita se construyó sobre una pequeña iglesia románica levantada por el abad Fortún. En el año 1076 el rey Alfonso VI donaba este priorato al monasterio de Santo Domingo de Silos. La iglesia en honor del Confesor San Frutos fue construida por el maestro Michel y consagrada por el arzobispo de Toledo D. Bernardo, en 1100. Junto a la iglesia se construyeron las dependencias de una reducida comunidad de monjes.
Planta de la ermita y el priorato
En la entrada nos recibe una enorme cruz de hierro, recuerdo de la gran peregrinación a este lugar propiciada por el obispo segoviano Quesada en 1900. Un poco más adelante se encuentra la entrada meridional, con forma de herradura y decoración de sogueado en las impostas. Podemos distinguir un relieve en la piedra en el que aparece un animal. Probablemente tanto el relieve como la puerta sean restos del santuario visigodo que hubo en este lugar.
La cruz que hay a la entrada
Puerta meridional
Junto a la puerta de entrada se encuentra la necrópolis, al lado del ábside de la iglesia como era costumbre en la Edad Media. Las tumbas están talladas en piedra y son antropomorfas (con cabeza tallada). Se cubrían con lajas de piedra y están orientadas al este para que la cabeza del difunto mirase hacia la salida del sol. Estas tumbas se relacionan con la reconquista de la zona por Fernán González en el siglo X, aunque fueron posteriormente reutilizadas por los monjes del priorato. 
La necrópolis con sus tumbas antropomorfas
En el interior, a la izquierda se encontraban las habitaciones de los hermanos. A continuación unos escalones permitían subir al atrio de la iglesia. Al final se encontraban el gallinero, el pajar y las caballerizas, junto al muro que cerraba el priorato. Al lado de la puerta que se abría al castro y al cementerio estaba el horno.
Frente a la puerta principal de la iglesia se encontraban varias estancias que se utilizaban como alcobas y despensas. Encima de la bodega, en el ala norte, había un balcón que permitía acceder al atrio.
Puerta que da acceso al castro y al cementerio
Las dependencias de los hermanos


Contemplando tal y como lo hacían los hermanos del priorato
Escaleras que nos dejan en el atrio de la iglesia
Balcón que permitía acceder al atrio
En los últimos siglos los monjes ocupaban la parte sureste del edificio con la cocina y el refectorio en la planta baja y las habitaciones en la superior, con acceso directo al atrio.
En la iglesia de San Frutos distinguimos muchas analogías con la de San Salvador de Sepúlveda: Ventanas rectangulares y capiteles, así como una nave similar. Tiene ocho metros de ancho con dobles arquerías ciegas en los costados sustentadas por pequeñas columnas. La iglesia está cubierta por una bóveda de cañón en tres tramos con un arco de triunfo rebajado. En algunos de sus catorce capiteles aparecen representadas las imágenes de los Santos Frutos, Valentín, Engracia y Benito.
El templo se reformó en el siglo XII  con tres nuevos ábsides semicirculares, pero no sería hasta comienzos del siglo XVIII cuando se realizaron obras importantes en el interior de la iglesia. Se hizo un retablo nuevo para el altar de San Frutos y se trasladaron allí sus reliquias. Unos años más tarde se construyó la capilla nueva para el santo.
La ermita de San Frutos
El priorato estuvo ocupado por los monjes de Silos hasta la desamortización de 1835, cuando todos sus bienes menos la iglesia pasaron a propiedad privada.

ALGUNAS FOTOS DEL PRIORATO










2 comentarios:

  1. La calidad de las entradas de vuestro blog son incréibles, con información detallada, toda una serie de datos prácticos, descripción precisa, y unas fotos magnífica. Este lugar no lo conocía. Parece un sitio más que interesante. Enhorabuena!!!.

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por tus alagos Jose Antonio. Te recomiendo que algún día lo visites, el lugar no te defraudará. Puedes compaginar esta visita con la senda de los dos ríos, muy fácil y accesible para ir con niños.
    Un saludo y de nuevo muchas gracias

    ResponderEliminar