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Ruta por el cañón del río Dulce


Esta zona que vamos a visitar hoy es EL PARQUE NATURAL DEL BARRANCO DEL RÍO DULCE. Es un área catalogada como zona de especial protección para aves (ZEPA) y lugar de importancia comunitaria (LIC) incluido en la Red Natura 2000. Este parque se localiza en el Norte de la provincia de Guadalajara (España). Tiene una extensión total de 8347,95 ha, divididos entre los municipios de Algora, Mandayona, Mirabueno, Saúca, Siguenza, La Cabrera, Pelegrina 

RUTA POR EL CAÑÓN DEL RÍO DULCE
PELEGRINA (Guadalajara)

El cañón del río Dulce visto desde el mirador de Félix Rodríguez de la Fuente
   Esta zona que vamos a visitar hoy es EL PARQUE NATURAL DEL BARRANCO DEL RÍO DULCE. Es un área catalogada como zona de especial protección para aves (ZEPA) y lugar de importancia comunitaria (LIC) incluido en la Red Natura 2000. Este parque se localiza en el Norte de la provincia de Guadalajara (España). Tiene una extensión total de 8347,95 ha, divididos entre los municipios de Algora, Mandayona, Mirabueno, Saúca, Siguenza, La Cabrera, Pelegrina y Torremocha del Campo.
   El Barranco del río Dulce es el resultado de la erosión de este río sobre la superficie de erosión ibérica que forma el alto páramo alcarreño, que se asienta fundamentalmente sobre calizas y dolomías mesozoicas, con afloramientos paleógenos. Durante el periodo Cretácico, la zona estuvo frecuentemente cubierta por mares, que depositaron las calizas actuales. Más recientemente, en el Cuaternario, el río ha ido disolviendo las calizas y excavando el cañón actual, originando un curioso relieve, de altas parameras recortadas por el cañón del río Dulce y sus afluentes, con formaciones kársticas tales como lapiaces, cuevas, simas, torcas, dolinas o edificios tobáceos.
   Se trata de un valle que, en función de la litología, es abierto y permite la existencia de una pequeña vega cultivada o bien es muy cerrado, con pendientes abruptas y numerosos escarpes.
  
COMO LLEGAR

   Saldremos de Madrid por la N-II o A-2 dirección Barcelona hasta la salida 118 indicada como Sigüenza - Torresaviñan. Aquí y una vez en la rotonda tendremos que dirigirnos hacia Sigüenza. Esta carretera la GU-118 la recorreremos 5 kilómetros hasta que nos aparece por nuestra izquierda el desvío hacia el pueblo de Pelegrina, el cual se encuentra a 1,5 kilómetros por la GU-1075. Justo a la entrada del pueblo por la izquierda y pasado el bar El Paraíso se encuentra una explanada donde se puede dejar el vehículo.

DESCRIPCIÓN DE LA RUTA

   A mitad de camino entre la N-II y el pueblo de Pelegrina nos encontramos por nuestra izquierda el impresionante mirador dedicado al naturalista Félix Rodriguez de la Fuente y desde el cual se puede apreciar y distinguir las Hoces del río Dulce por el cuál caminaremos.

Mirador Félix Rodriguez de la Fuente.
    Desde el aparcamiento de Pelegrina descenderemos por la Calle de la Solana pasando junto a una fuente de dos caños. Esta calle al principio está cementada y con acceso restringido a vehículos. Ya en el barranco del río, esta se transforma en pista de arena que nos permitirá remontar su curso paseando a la sombra de álamos, fresnos, sauces, cerezos, nogales y formidables paredones de roca caliza.

Calle de la solana e inicio de la ruta. A la izquierda la calle que lleva al aparcamiento
Inicio del tramo de arena y principio de la ruta sobre terrero arenoso
Vista de un arco natural.
Tramo de la ruta
   Al cuarto de hora, nada más rebasar unas barbacoas, dejaremos la pista para cruzar el río por un puente de madera. Hecho esto, se nos ofrecerán dos vías alternativas: una vereda que corre cerca de la orilla –la cual reservaremos para el camino de vuelta– y una senda herbosa por la que vamos a ascender suavemente hacia el borde superior de los cortados, disfrutando de una vista del profundo cauce.
   En este punto (justo donde el puente) aconsejamos sacar los prismaticos, porque aquí se podrá admirar en los cantiles cercanos al alimoche, el buitre sabio. La cabeza, el pico y las patas son de color amarillo. Si visitas este sitio en marzo verás como las parejas se entregan en vuelos acrobáticos, a la parada nupcial.

Puento sobre el río Cidacos y desde donde se aprecia con prismaticos los alimoches
Alimoche volando alto
Detalle del Alimoche
En el paseo nos encontramos con este refugio que utilizaba Felix Rodriguez de la Fuente para hacer sus campamentos antes y durante sus filmaciones
Cabaña, (hoy restaurada) donde el Equipo del Hombre y la Tierra guardaba sus equipos de filmación.
  
   Como a tres cuartos de hora del inicio, habremos alcanzado la repisa más alta del cañón, que está frente por frente del mirador de Félix Rodríguez de la Fuente. Y poco después, nos cortará el paso el escarpadísimo barranco del Gollorio, donde veremos cómo este arroyo tributario del río Dulce se precipita en un salto limpio de 20 metros al fondo de una hoya de paredes más que verticales. Para bajar al pie de la cascada, aprovecharemos una hendidura equipada con dos cadenas, a las que deberemos asirnos con fuerza si no queremos perder la pelleja antes de hora.

El Parque Natural  no quiere saber nada, jejejejeje. Es verdad que está un poco en precario la instalación, pero bueno a la elección del camitante queda el acceso.
Estado de la instación
Pequeña ferrata
   La poza donde se estrella el Gollorio, llenando el éter de agua pulverizada, es un lugar precioso pero muy húmedo, ideal para coger un pasmo, así que habrá que decidir rápidamente cuál de estos tres planes nos conviene para el regreso: 1) volver por donde hemos venido (fácil y recomendado); 2) descender por la margen izquierda del Gollorio y luego por la misma orilla del río Dulce hasta el puente de madera (complicadillo); o 3) bajar por la margen derecha del Gollorio (vértigo, más cadenas, vado obligado y remojón seguro en épocas de lluvias.

Poza del Gollorio. Esta vez seca
      En esta ocasión optaremos por bajar por la margen derecha del riachuelo Gollorio. Desde la poza avanzaremos por el margen derecho según el sentido del descenso. En este tramo nos veremos obligados a pasar por una serie de cadenas puestas para evitar, (o mejor dicho quitar un poco el miedo), el desplome de 10 metros por donde transcurre el camino.

Tramo de cadenas para evitar una caida de 10 metros
Descenso hacia el rio Cidaco
   Una vez hallamos llegado a la confluencia con el río Cidaco y antes de vadear el río por una hilera de piedras, nos desviaremos un par de centenares de metros a la derecha (río arriba), para ir a visitar un gran abrigo usado por los pastores para resguardar el ganado y donde nosotros aprovechamos para comer algo.

Abrido a  pie del río Cidaco
   Ya con el estomago llego retrocederemos hasta el punto donde se cruza el río por la ilera de piedras. Una vez en la otra orilla giraremos a la  izquierda y que nos conduce río abajo hasta el comienzo de la ruta y el pueblo de Pelegrina.

Zona por donde vadear el río Cidaco
   En este tramo de ruta disfrutaremos de un verdor excepcional acompañados en todo momento por el rugir del río Cidaco.

Tramo de la ruta
Descanso junto al río
Otro tramo del recorrido
   Una vez en el pueblo de Pelegrina no debemos dejar de admirar su iglesia dedicada a la Santísima Trinidiad.

Pelegrina visto desde el Catillo
   Es esta iglesia una exquisita obra románica, erigida también en el siglo XII, cuando fue tomada y poblada por los obispos de Sigüenza. Puede admirarse en su aspecto exterior la espadaña triangular sobre el muro de poniente, el ábside semicircular con remate de modillones en la cabecera del templo, y una portada abocinada con arquivoltas semicirculares y columnas y capiteles muy desgastados pero de sencillo aspecto románico rural. En el siglo XVI se le añadió a esta portada un escudo del obispo don Fadrique de Portugal, con restos de policromía, y un atrio porticado sujeto por columnas cilíndricas sobre pedestales y rematadas en sencillos capiteles clásicos.

Iglesia Rómánica de la Santisima Trinidad
   El templo de Pelegrina surgió con la sencillez de todo lo románico de repoblación: en la peña más alta del poblado, con el sentido religioso de elevación hacia el Cielo de los espacios sagrados. Al ser un lugar de señorío de los obispos de Sigüenza, y estos pasar algunas temporadas, en el verano, en esta aldea, uno de los magnates más poderosos del Renacimiento, entusiasta del arte renacentista, don Fadrique de Portugal, propició unas obras de mejora y ampliación del templo, que solo consiguieron mixtificarlo: le añadió altura al primitivo campanario, conviertiéndolo en airosa espadaña. Le colocó ante la puerta un atrio sujeto de columnas clásicas, y le labró en el tímpano de la puerta, que además adinteló, sobre una venera de aires trentinos, su escudo de armas tallado y policromado. No le quitó, con todo, el aire rural y simple, emocionante y cálido, que aún tiene esta pequeña iglesia verdaderamente románica y serrana.

Detalle del portico de entrada
   Y otra belleza a admirar es su Castillo. Se trata de un castillo  roquero alzado sobre un cerro que domina el valle del río Dulce. Fue construido en piedra sillar y tiene una planta alargada de unos veinticinco metros de longitud y unos muros de medio metro de ancho por ocho de alto rodeados por varios torreones cilíndricos. En la parte norte se sitúa la torre del homenaje, de planta cuadrada y dos pisos. Defendía la puerta de acceso principal, alta y en forma de arco de herradura. Al sur, entre dos torreones, estuvo una segunda puerta menor y tuvo forma de arco de medio punto. Alrededor del castillos se levantó una barbacana.

Castillo de Pelegrina
   Con la conquista cristiana de la comarca de Sigüenza en 1124 se restituye la diócesis en esta ciudad. Alfonso VII dona Pelegrina al obispado seguntino en agradecimiento por la ayuda dada en la empresa por parte de su primer obispo, Bernardo de Agén. La tranquilidad de la aldea la hace propicia para el retiro espiritual y el descanso, lo que motiva que a finales del siglo XII el obispado se plantee la construcción de un castillo a tal fin, que además debiera ser fuerte para evitar que pudiese ser tomado con facilidad, temiendo que aún lo pudiese ser por la todavía próxima frontera entre reinos cristianos y andalusíes.
   En 1710 fue incendiado y destruido durante la guerra de Sucesión y, posteriormente, reconstruido. Un siglo después fue testigo de varias batallas de la guerra del Francés entre las tropas de El Empecinado y las napoleónicas hasta que en 1811 fue destruido por las últimas antes de su retirada dejándolo en ruina hasta la actualidad.

Detalle del castillo en estado ruinoso
Una de las entrada al castillo
     Una vez visto el pueblo y sus monumentos que mejor forma de acabar una ruta que degustando sus ricos manjares. Esta vez unas merecidas cervecitas y unas deliciosas tapitas en el Bar restaurante "El Paraiso". Este se encuentra a la entra del pueblo en su parte izquierda.

Cañitas y ensaladilla en el Bar restaurante EL PARAISO
HASTA LA PROXIMA AMIGOS

2 comentarios:

  1. Ruta con un toque de aventura y que completa, naturaleza, arte.. tengo muchas ganas de hacerla. Gracias por la guapa excursión. Un saludo!

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    1. Hola Aldila Magu, te va a encantar cuando la realices. Es un verdadero placer pasear por sus senderos. Un saludo y mil gracias por tus palabras. Un saludo

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