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Ruta El Camino de Las Raices

La población de La Alberca ya estaba asentada desde antes de la llegada de los romanos, como demuestra el castro prerromano bajo el cual se asienta una parte del pueblo. De la época visigoda hay pocos datos, no obstante se sabe que se reutilizó material de estos momentos para construir la Ermita de Majadas Viejas. En los dinteles de las puertas suele haber inscripciones religiosas, esto podría indicar que sus pobladores eran conversos y utilizaban este método para reafirmar su fe.

EL CAMINO DE LAS RAICES

PARQUE NATURAL DE LAS BATUECAS - SIERRA DE FRANCIA

ARTE EN LA NATURALEZA
LA ALBERCA (Salamanca)


La población de La Alberca ya estaba asentada desde antes de la llegada de los romanos, como demuestra el castro prerromano bajo el cual se asienta una parte del pueblo. De la época visigoda hay pocos datos, no obstante se sabe que se reutilizó material de estos momentos para construir la Ermita de Majadas Viejas. En los dinteles de las puertas suele haber inscripciones religiosas, esto podría indicar que sus pobladores eran conversos y utilizaban este método para reafirmar su fe.
En la Edad Media, entre los siglos XII y XIII se produjo la repoblación por decisión del rey Alfonso IX de León. Del flujo de gente que llegó a esta tierra, parte destacada fue la de origen francés a través de Raimundo de Borgoña, noble francés casado con la posteriormente reina Urraca I de León, hija primogénita de Alfonso VI de León. Este origen justifica la numerosa presencia de topónimos franceses en la Sierra de Francia.
En el siglo XIII La Alberca era una villa dependiente de la corona leonesa, siendo de los pocos lugares de la Sierra de Francia que no pertenecía al Condado de Miranda del Castañar, aunque compartía con este su pertenencia al Reino de León.
En el siglo XVII la Peña de Francia, con su virgen Negra, fue citada por Miguel de Cervantes en El Quijote; siendo el valle de Las Batuecas para Lope de Vega el escenario en el que se refugian dos enamorados que huyen de la Corte. Desde entonces La Alberca, con la Peña de Francia y Las Batuecas, han sido un escenario convertido en mito, en leyenda.
En el siglo XIX, con la creación de las actuales provincias en 1833, La Alberca quedó definitivamente en la provincia de Salamanca, dentro de la Región Leonesa.
En 1940 el pueblo se convirtió en Monumento Histórico-Artístico facilitando la conservación del casco urbano. Fue el primer municipio español que consiguió tal distinción.
Fuente: Wikipedia

COMO LLEGAR

El nombre de La Alberca procede de la palabra hebrea "bereka", combinada con el artículo árabe "al", el nombre Al-Bereka significa lugar de aguas.


Plaza mayor de La Alberca
DONDE DORMIR Y COMER

En el terreno gastronómico La Alberca cuenta con sobrados productos naturales que junto con los del campo charro hacen de la comida tradicional y popular, una de las más ricas, sabrosas y variadas de la península..
Las carnes uno de sus platos fuertes, con numerosas especies ganaderas, vacuno, caprino y porcino. "Cabrito cuchifrito" y asado típicamente serrano que hacen las delicias de quien lo degusta.
Así mismo son muy apreciados los hornazos, empanadas a base de embutidos. El limón  serrano hecho con limón, naranja, huevo duro y chorizo.
Sus vinos, cosechas de la comarca y los dulces de extraordinaria calidad realizados con productos naturales, turrones, obleas, perrunillas, miel y polen.


Igualmente, la oferta de alojamientos es inagotable, podremos disfrutar desde hoteles de 5 estrellas hasta acoplar nuestra tienda en un estupendo camping.


Nosotros optamos por dormir en la Peña de Francia, a los pies del Santuario del mismo nombre. Un sitio tranquilo y con unos atardeceres espectaculares. No tiene fuentes ni baños.


Disponemos de información sobre otro sitio, donde poder pernoctar con nuestra furgo, está  muy cerquita del pueblo de La Alberca, y más concretamente en el área recreativa "Fuente del Castaño".


Lugar donde pasamos la noche en nuestra furgo. Un sitio espectacular y con unas vistas inmejorables
DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO
Fuente: Tríptico entregado en la oficina de turismo
CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

Tipo de recorrido: Circular
Distancia: 9,5 kilómetros
Duración: 4 horas contando paradas
Desnivel: 135 metros
Dificultad: Fácil
Época recomendada: Cualquiera
Puntos de agua potable: Hay varias fuentes en el trayecto, pero sus aguas están sin tratar.
Sugerencias: IMPORTANTE: hay que cruzar varias veces alguna carretera, por lo que hay que extremar la precaución si se va con niños. Utilizar ropa y calzado adecuado, dependiendo de la época en que se visite. Llevar agua y algo de comida en una pequeña mochila. Utilizar protección solar en los meses de más calor. No olvidarse de la cámara de fotos y los prismáticos.
CartografíaIGN  La Alberca hoja: 552-1  E:1:25000
Enlaces de interés:  La Alberca (Salamanca)
                                    Que más ver cerca de La Alberca
                                    El camino de las raices
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Tomaremos como punto de partida el Hotel Doña Teresa. Saldremos de él subiendo por la Avda de la Guardia Civil hasta una curva muy pronunciada a la izquierda. En la misma curva arranca la calle Navajo, que tomaremos hasta su final. Cuando pasemos la urbanización de la calle Navajo nos encontramos con un cartel informativo de la ruta y donde comienza una ancha pista, por la que tendremos que continuar.
Incio de la calle Navajo
Fuente en la calle Navajo 
Al acabar la calle Navajo nos encontramos este panel informativo de la ruta
La pista que tenemos que seguir
Al principio la pista es apta para vehículos, y discurre entre muros de piedra que delimitan las fincas, y grupos de robles; en este tramo nos encontramos constantes indicadores de la ruta, no hay perdida posible. Éste era uno de los caminos que los albercanos recorrían para ir del pueblo a sus tierras de labranzas, actualmente casi todas abandonadas. A cabo de un rato abandonamos la pista para tomar un camino perfectamente señalizado que se desvía a la izquierda.
Tramo del recorrido entre muros de piedra que delimitan las distintas fincas
Aquí en este punto nos desviamos a la izquierda
Pocos metros más adelante nos encontramos otro cruce de senderos, nosotros seguiremos de frente y no muy lejos nos encontramos la primera obra artística: "Del espejismo de un bosque". Se trata de tres magníficas y sólidas columnas de acero pulido, brillantes y reflectante, enclavadas en un pequeño claro del bosque de robles.

DEL ESPEJISMO DE UN BOSQUE 
 Begoña Pérez

Árboles, plantas que crecen en el silencio de los tiempos marcados al ritmo de las lluvias 1,1,2,3,5.... empapando la tierra.
Atrapar el paisaje, reflejar la montaña sagrada, incorporar al caminante.
La obra cambia. La naturaleza cambia. La vida continúa.
Como soporte la divina proporción, matemática universal que se impone.
Nada es casual. Aquí tampoco.
En la obra de arte de Begoña Pérez
Continuamos el sendero atravesando el bosque, que ayuda bastante a protegernos del sol el los días más calurosos. Así, poco a poco nos acercamos a la carretera, la cual tendremos que cruzar, justo en el punto donde confluyen la carretera que viene de Sotoserrano y la Herguijuela con la que viene de Mogarraz. Tras cruzar la carretera, el sendero continúa paralelo a la carretera que se dirige hacia Mogarraz. A los pocos metros nos desviaremos a la derecha, momentáneamente, por un sendero señalizado que nos lleva a la segunda obra escultórica del recorrido: "La majá".
Tramo del sendero
Con mucha precaución cruzaremos la carretera
LA MAJÁ
Lucía Loren

¿Qué guardan estas paredes? ¿Qué protegen?
¿De qué defienden?
¿Dónde están los pastores?
¿Quien come el monte y lo pisa y lo protege de los fuegos?
Paredes que son puertas para recordar la esencia de lo que fuimos.
Raíces perdidas. 

En la obra de Lucía Loren. La majá (majada) es un lugar donde se recoge el ganado para sestear o pasar la noche, al tiempo que está protegido. Es un recinto pastoril, cerrado por una puerta metálica adornada con raíces troqueladas. Actualmente ya prácticamente no hay rebaños, sobre todo de cabras, que dejaron de limpiar el monte con su pisar, su pasar y su ramoneo.
Volvemos al sendero principal, y seguimos nuestro caminar envueltos entre robles, algún castaño, y la abundante vegetación de escoberas y helechos, que no nos abandonarán en todo el recorrido. Y de manera inesperada nos tropezamos con el Montón de Piedras o Montón de cantos.

MONTÓN DE CANTOS

Una montaña de piedras de granito que peregrinos y devotos han ido engordando con el pasar de los siglos, siguiendo la tradición de arrojar una piedra y rezar al mismo tiempo una salve a la virgen. Si arrojamos 5 piedras, tendremos que rezar cinco salves, y así sucesivamente. Cada piedra que tiramos al montón acompañado de cada salve que le rezamos a la virgen, la convierte en una forma de soltar nuestras culpas.....
Coronado por una cruz a modo de testimonio, que es una invitación a subir hasta ella por sus estrechos escalones de losas de piedra.....

Montón de cantos
Vistas desde el montón de cantos
Un buen lugar para comer algo antes de seguir el camino
A tan solo una decena de metros, ligeramente desviado del camino principal, y por la izquierda, se encuentra la Peña de la Aparición. Un gran peñasco coronado por una pequeña cruz de piedra, en el que la tradición sitúa el hallazgo de la talla de Nuestra Señora de Majadas Viejas.
Aquí podemos ver una obra de teatro que se realiza todos los años durante la fiesta de Majadas. La obra está dirigida por Cateja Teatro.


Seguimos por un corto trecho de sendero empedrado, que atraviesa una zona más despejada de bosque. Al poco rato entramos en la amplia explanada donde está ubicada la ermita de Majadas Viejas. Por la izquierda podemos apreciar el antiguo pozo de agua, con brocal de granito y columnas, perteneciente al desaparecido Convento de Santa María de Gracia.
Si avanzamos por la explanada de tierra, delimitada por un muro de piedra que rodea todo el recinto, (que no es otra cosa que una improvisada plaza de toros donde se celebra la capea) llegamos frente a la ermita de Majadas Viejas con una sencilla portada, de la que llama la atención el púlpito exterior de la fachada.


Aqui el sendero se encuentra empedrado
Pozo con brocal y columnas
Ermita de las Majadas Viejas
Tras visitar la ermita retrocedemos hasta el pozo, lo rebasamos y subimos por la pista que hay detrás hasta llegar a otro gran panel informativo de la ruta, junto al cual continúa el trazado del camino, atravesando ahora por una zona de densa vegetación de escobera, que da paso de nuevo al bosque de robles, el cual nos conduce hasta la carretera, que tendremos que atravesar de nuevo.

Seguimos nuestro camino detrás del pozo
Panel informativo de la ruta a seguir
Extremar la precaución, ahora tenemos que volver a cruzar la carretera
Tras la carretera otro descampado se abre ante nosotros. A los pocos metros de iniciar el sendero, nos encontramos en el camino unas grandes hojas de roble ancladas al suelo, realizadas en chapa de hierro. Estamos ante la tercera obra de arte, "Hojas de roble". Reanudando el camino, al poco nos encontramos con más "hojas de roble".

HOJAS DE ROBLE
Iraida Cano

El juego de permanecer.
La hoja de roble cae, ha sido sombra y refugio y frescor....
También cama para los animales en las cuadras.

Cae y se funde con la tierra,
se hace alimento para los nuevos brotes, para la nueva vida.
Para que crezca lo que estaba -ramas, raíces....-

Hacer la hoja más tangible, sorprendéntemente inmutable,
con otra dimensión en el espacio y en el tiempo.
Todo cambia.



Poco a poco el bosque se vuelve gradualmente más denso, aunque el camino es ancho y bien cómodo de caminar. Al poco rato salimos a una ancha pista forestal, de la que apenas recorremos unos metros, pues pronto la abandonamos por la izquierda, siguiendo el bien marcado camino de la ruta, perfectamente señalizado. Volviendo nuevamente a repetir esta misma operación escasos minutos después. Ahora el sendero se hace más espectacular, pasando entre denso bosque y humedales que dificultan un poco el tránsito. Así alcanzamos el borde oriental de la laguna de San Marcos.






Borde oriental de la Laguna de San Marcos
Seguimos bajando un poco más y así llegamos a la misma orilla, desde donde tendremos magníficas vistas de la laguna. A nuestra derecha podemos apreciar los restos de la ermita de San Marcos. En su interior podemos contemplar la cuarta obra de arte, "Asteroide S 09 2010". Muy cerca a la ermita se encuentra un recogido mirador, desde donde podemos percibir la constante omnipresencia de la Peña de Francia, emblemática y mágica montaña que corona toda esta comarca.

LA LAGUNA DE SAN MARCOS

Constituye una de las zonas húmedas catalogadas de Castilla y León, declaradas por Decreto como zona húmedas de interés especial de Castilla y León. Llama la atención la ubicación de la laguna en lo alto del monte. Posiblemente su origen fuera natural, aunque es reforzada por la acción del hombre. Constituye uno de los lugares de más belleza del Parque Natural, en un entorno completamente rodeado de robles y donde aguantan algunos chopos que fueron plantados durante los años sesenta por las gentes del lugar cuando se llevaron a cabo las masivas repoblaciones de los montes serranos. la laguna se abastece de las aguas de escorrentía del monte, siendo retenidas antes de desembocar directamente al río Francia. 
Su situación dominando el valle del río, hace que sea un privilegiado mirador donde se divisa la perspectiva más majestuosa de la Peña de Francia.



LA ERMITA DE SAN MARCOS

Junto a la laguna están los restos de una antigua ermita que da nombre a la laguna: la ermita de San Marcos. Su construcción data del año 1701, cuando el Obispo de Coria, don Juan de Porras, dio licencia para edificar la ermita por negarse el vecindario de La Alberca a reconstruir la antigua ermita de San Pedro que se hallaba más distante, en la Mojonera de Mogarraz. El 11 de junio de 1703 se da la autorización al párroco del lugar, don Francisco de la Huebra Valbuena para que procediese a bendecir la ya construida ermita y poder celebrar y tener todos los actos propios de culto en ella.
No obstante, esta ermita duro poco tiempo, pues en el año 1814, después de la Guerra de la Independencia, se trasladó a la ermita de San Sebastián (en La Alberca) y  se mandó arruinar la dicha ermita de San Marcos. Desde entonces, el lugar ha sido objeto de un bochornoso expolio. Durante la realización de los trabajos de señalización del sendero, fueron hallados los restos de una antigua fuente ligada a la ermita.



ASTEROIDE S 09 2010
Fernando Casas

El agua, la laguna, espejo del cielo, testigo de noches silenciosas.
Y al lado, un recinto sagrado -¿acaso no lo es la naturaleza entera?- observando por la montaña soberana, la Peña de Francia, el lugar, la referencia.
Y abrazada por ese espacio, una piedra en bruto, arrancada a la tierra, que se deja pulir y transformar. Raíces íntimas que invitan al cambio.


Puerta trasera de la ermita de San Marcos. Al fondo la Peña de Francia
Tras deleitarnos con la laguna, la ermita, el mirador, los bocadillos, la Peña de Francia, etc... toca retomar el camino. Comenzamos bordeando la laguna por encima del muro de represamiento. En el otro extremo de la laguna tomamos el camino que pronto nos devuelve a  la ancha  pista forestal, internándonos nuevamente en el corazón del robledal, pero que no tardamos mucho en volver a abandonar, tomando otro camino que casi en ángulo recto se desvía hacia la derecha. Seguimos avanzando hasta que en un pronunciada curva a la izquierda nos encontramos con otra de las obras: unas celdas de oxidado acero, "Panal".






En el trayecto nos encontraremos con este cartel que nos indica el lugar donde podemos coger agua. Son aguas sin tratar
PANAL
Carlos Beltrán

El panal, nido, origen, espacio que alberga vida.
Acumular alimento para los otros.
Construcción animal que, desde la sencillez, sorprende.
Colmeneros, miel, turrón....
Escudo, joyas.... el pasado huelo dulce.
Un panal para mirar a través de él.


Continuamos nuestra aventura, y más adelante, un estrecho puente hecho con pontoneras de granito, nos permite pasar por encima del cauce de un pequeño arroyo, llegando así a la última de las obras que jalonan el recorrido de la ruta. En un claro, donde el camino se abre a la izquierda, aparece un gran roble junto a unas charcas, al que han proyectado con piedras una sombra perpetua; "sombra".

Tramo del camino
Pequeño puente que salva el pequeño arroyo

SOMBRA
Fernando Méndez

La sombra del árbol es  una raíz.
La sombra se mueve,
desaparece,
cambia de intensidad.
El árbol permanece.
Las raíces se mueven cuando crecen.
El árbol se mueve cuando crece.
Direcciones opuestas.
Crecimiento continuo o muerte.
Materia viva y piedra que recoge un instante y lo congela.
Reloj de sol, tiempo detenido.
Sombra.
Sombra. Foto propiedad de: Blog Sierra de Francia
Desde aquí, un último tramo por el bosque nos saca de nuevo a la carretera, pasando por delante de otro panel informativo. Cruzamos la carretera y nos introducimos en el área recreativa de Fuente Castaño, donde podemos contemplar espectaculares ejemplares de castaños y robles. En este área nos encontramos con una fuente, unas mesas con bancos, barbacoas, etc.... que hacen que nos detengamos a disfrutar del entorno y donde nos podemos refrescar con las frescas aguas que abundantemente manan de su fuente.
Llegando a la carretera
Tras la carretera nos introducimos en el área recreativa
Todos posando. Se aprecian las mesas, bancos, barbacoas, etc..
Por encima del área recreativa y hacia la derecha, justo detrás de una estatua de un cerdito, tomamos un sendero que en un corto pero ascendente tramo nos deja en la senda inicial, pegados a la primera de las esculturas. En este punto giramos a la derecha, descendiendo hasta La Alberca y desde aquí a nuestro vehículo.
Tras la estatua comienza el sendero que nos lleva al inicio de la ruta
Antes de irnos de La Alberca, aconsejamos darnos un paseo pos sus calles y plazas, disfrutando de este pueblo y sus gentes.








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