Ruta hasta el Faro do Peito (Islas Cíes - Galicia)

¿Buscas el paraiso sin salir de España?. Pon rumbo a las Islas Cies, la joya de la corona del Parque Natural de las islas Atlánticas de Galicia. Este archipiélago, situado en la entrada de la ría de Vigo, es un auténtico tesoro natural donde los bosques de pinos y eucaliptos mueren en playas de arena blanca y aguas de un azul turquesa que nada tiene que envidiar al Caribe. Antiguo refugio de piratas y navegantes, hoy las Cies son un santuario virgen protegido, un oasis donde el asfalto y los coches no
RUTA HASTA EL FARO DO PEITO
PARQUE NACIONAL DE LAS ISLAS ATLÁNTICAS DE GALICIA
ISLAS CIES
(VIGO - GALICIA )


¿Buscas el paraiso sin salir de España?. Pon rumbo a las Islas Cíes, la joya de la corona del Parque Natural de las islas Atlánticas de Galicia. Este archipiélago, situado en la entrada de la ría de Vigo, es un auténtico tesoro natural donde los bosques de pinos y eucaliptos mueren en playas de arena blanca y aguas de un azul turquesa que nada tiene que envidiar al Caribe. Antiguo refugio de piratas y navegantes, hoy las Cíes son un santuario virgen protegido, un oasis donde el asfalto y los coches no existen y donde el tiempo parece detenerse. Su mayor emblema es la espectacular playa de Rodas, un arenal perfecto que une las islas de Monteagudo y Do Faro, y que ha sido aclamada internacionalmente como una de las mejores playas del mundo. Pero estas islas son mucho más que un destino de sol y desconexión. Para los amantes del senderismo, las Cies esconden rutas serpenteantes que ascienden entre acantilados de vértigo hasta faros históricos, regalando vistas panorámicas infinitas del océano Atlántico que te dejaran sin aliento.

COMO LLEGAR


Para llegar a las islas Cíes, la única forma de acceder es por mar, ya que es un espacio natural protegido e integrado en el Parque Nacional de las islas Atlánticas. Para visitarlas, debes realizar obligatoriamente un proceso coordinado de dos pasos: obtener el permiso de la Xunta de Galicia y comprar el billete de barco.

PERMISO Y BARCO

El acceso a las islas tiene un cupo diario limitado. Durante la Semana Santa y del 15 de mayo al 15 de septiembe, es totalmente obligatorio solicitar una autorización antes de viajar.

  • Compra el bitelle del barco: Tienes un plazo máximo de 2 horas desde que recibes el código para comprar tu pasaje de ferry en alguna de las navieras autorizadas. Si dejas pasar el tiempo, el código se anulará. En los enlaces de interés dejo los enlaces a las navieras principales.
  • Recibe el QR definitivo: Tras completar la compra, te llegará al correo electrónico el código QR definitivo que deberás mostrar al embarcar. Puedes reservar con un máximo de 90 días de antelación.
NOTA: Si contratas la excursión a través de plataformas autorizadas de tours o si te vas a alojar en el Camping Islas Cíes, ellos mismos se encargan de gestionar este permiso por ti.

DONDE COMER Y DORMIR


La gastronomía de las Cíes es un homenaje directo al mar que las rodea, donde los pescados del día y el marisco fresco de la ría de Vigo son los absolutos protagonistas. Aquí no encontrarás grandes cadenas de restaurantes  ni artificios modernos; la clave está en el sabor puro y tradicional de platos como el pulto a feira, los mejillones de la ría de Vigo, las navajas de la playa o una buena empanada casera, todo marinado con un vino albariño bien frío o una buena cerveza Estrella Galicia helada. Comer en este Parque Nacional es una experiencia única que combina la sencillez de los fogones marineros con unas vistas inigualables. Prepárate para descubrir qué  y dónde comer para que tu excursión a esta isla mágica sea un éxito rotundo.

En la Cíes existen únicamente tres restaurantes y una bocatería. Debido al espacio protegido, la oferta es limitada, no se suele reservar con antelación y los locales abren principalmente en temporada alta.


Raciones tradicionales de la tierra (como calamares o pimientos de Padrón), arroces y platos combinados adaptados para familias. Es el primer local que te encuentras al desembarcar, situado en una antigua fábrica de salazón junto al muelle.


Cocina casera gallega donde destacan las ensaladas, la empanada, el pulto a feira, las navajas a la plancha y los arroces marineros. Cuenta además con menús adaptados para niños e intolerancias. Ubicado en el interior del camping. Ofrece doble modalidad: un área de autoservicio para comidas rápidas y ligeras y una zona de restaurante a la carta con servicio en mesa.


Es el más valorado por los visitantes para comer producto local. Son especialistas en pescados frescos de la ría a la plancha, calamares, mariscos y raciones tradicionales gallegas. Situado pasando el camping, frente al lago dos Nenos. Dispone de servicio de mesa, una agradable terraza con vistas al mar y opciones veganas.

Y LA OPCIÓN ECONÓMICA Y RÁPIDA
BOCATERÍA BEGOÑA

Es la aternativa más barata de la isla. Sirve exclusivamente bocadillos fríos y calientes, hamburguesas y bebidas para llevar. Se encuentra situada en la zona alta, justo detrás del Bar Serafín. Es la opción ideal si prefieres comer rápido tipo picnic en las áreas habilitadas de la isla sin perder tiempo de playa o senderismo.


En las islas Cíes existe una única opción legal para quedarse a dormir si no dispones de un barco propio: el Camping Islas Cíes. Al tratarse de un Parque Nacional protegido, está totalmente prohibida la acampada libre, los hoteles y los apartamentos turísticos.

(con todos los detalles de la acampada)

DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO


CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS


OTROS DATOS DE INTERÉS

Índice IBP: 36
Dificultad: Fácil
Sendero señalizado:  Si
Época recomendable: Todo el año.
Puntos de agua potable: No hay fuentes en todo el recorrido. Pero se puede comprar en los restaurantes y en el camping que hay antes de iniciar el  sendero.
Sugerencias: Llevar en una mochila agua y comida energética. Utilizar ropa y calzado adecuados, dependiendo de la época elegida. Deja la basura en los contenedores. Respeta la fauna salvaje, el ganado, la vegetación y el patrimonio. Si vas en verano no te olvides de protección solar, (gorra, gafas y protección para la piel). Llevate el equipo de snorkel y cámara de foto acuática para disfrutar al máximo de la isla.
Cartografía: IGN Cíes hoja 0222-IV E:1:25000
Enlaces de interés:  Parque Nacional Islas Atlánticas (Web oficial del Parque)
                                   Turismo de Vigo ( Página ofical Turismo de Vigo)
                                    Portal Oficial de Turismo de Vigo (Ficha destino Turismo de Galicia)
                                    Tramitación de permisos (Centro autorizaciones Xunta de Galicia)
                                    Mar de Ons y Piratas de Nabia (Navieras principales)
                                    RG Naviera (Web de RG Naviera)
                                    Camping Islas Cíes (Web oficial)
                                    Observación de estrellas ( Certificación Starlinght)
                                    Vídeo Islas Cíes (Youtube)         
                                    Más información de la ruta (Wikiloc: trayecto, descarga de track, etc.)


EL ITINERARIO

Nada más bajarnos del ferry en el Muelle de Rodas, la estampa te dejará sin aliento. A tu izquierda se extiende la inmensidad del océano y, a tu derecha, la famosa Playa de Rodas con su arena blanca y aguas turquesas. 


Avanzamos por la pasarela de cemento hacia tierra firme y lo primero que veremos al llegar al final del pantalán es la caseta de información del Parque Nacional y un mapa grande del archipiélago. En este punto giramos a la izquierda siguiendo el camino principal de tierra compactada, caminando en paralelo a la duna de la Playa de Rodas. Esta zona está protegida por un vallado de madera para preservar la vegetación dunar, está estrictamente prohibido saltarse el vallado.


Continuamos por la pista y enseguida llegamos a una escollera o puente de piedra artificial que cruza sobre el Lago Dos Nenos. Este tramo es mágico: estás cruzando literalmente el brazo de agua salada que une la isla de Monteagudo con la isla del Faro. A un lado del puente tienes el mar abierto golpeando las rocas y, al otro, las aguas tranquillas del lago interior. Este tramo se hace peligroso e intransitable con oleaje y mala mar.  PRECAUCIÓN.



Una vez cruzado el puente de piedra, habremos entrado oficialmente en la isla del Faro. Seguimos por este sendero rodeado de pinos y de frente nos toparemos con la gran puerta de madera que da la bienvenida al Camping Islas Cíes. Justo aquí se encuentra la caseta de recepción, donde tramitamos las reservas, buscamos nuestra parcela (la que mas nos guste), montamos nuestra tienda, preparamos todo lo necesario para la acampada, nos duchamos y descansamos toda la tarde disfrutando del mar y el atardecer que nos depara esta isla.



La excursión arranca temprano desde el camping. Nada más salir, tendremos que volver a cruzar el Lago dos Nenos, por el puente artificial. A un lado tenemos la calma cristalina del agua del lago, donde podremos  ver bancos de peces, crustáceos, etc., si nos paramos a observar. Y por el otro lado el oleaje rompiendo con fuerza sobre las rocas que estan cerca de la escollera. Tras dejar atrás el puente, el camino nos engulle en un denso bosque de pinos y eucaliptos, que nos hace olvidar todo lo anterior.


Pasamos de largo la caseta de información del Parque Nacional y nos internamos de nuevo en el denso bosque de pinos y eucaliptos de la Isla de Monteagudo. A los 150 metros, se nos abre a la derecha el sendero que da acceso a la de los Freixeiros. Está marcada como área de Figueiras.


La playa de los Freixeiros es un joyero virgen de arena blanca y aguas turquesas rodeada de pinos. Conocida también como Figueiras, este paraiso resguardado destaca por su ambiente tranquilo y de tradición nudista. Es la alternativa perfecta a la concurrida Rodas para quienes buscan desconectar y disfrutar de la naturaleza en total libertad. Una parada salvaje e imprescindible en nuestra ruta por las idílicas Islas Cíes.


A unos 800 metros de sendero llano, nos encontramos con un cruce de caminos. En este punto giramos a la izquierda, siguiendo el sendero señalizado en azul que se dirige hacia el Alto do Príncipe.




Abandonamos la pista cómoda; ahora toca ganar altura. El sendero se vuelve empinado, sorteando raíces expuestas y piedras sueltas en el camino. A media subida, el bosque se abre y el granito empieza a mandar. Justo antes de coronar la cima, a mano izquierda se nos presentará una sugerente ruina de piedra sin tejado. No es un simple muro; se trata de un antiguo almacén y establo del siglo XIX. Se construyó con la técnica de mampostería gallega "a hueso" (sin cemento) y servía a los colonos y trabajadores de las antiguas fábricas de salazón para guardar aperos y resguardar al ganado.



Desde las ruinas y a unos 100 metros más adelante, coronamos el pequeño puerto. Aquí torcemos a la derecha y en muy poco tiempo llegamos a la icónica Silla de la Reina. Asomarse aquí impresiona: una caída vertical absoluta de más de 100 metros hacia el océano abierto. El viento racheado suele pegar duro, así que asegura bien los apoyos mientras disfrutamos de la mejor panorámicas que pueden ofrecer la isla.





Tras disfrutar del espectáculo visual, retrocedemos con mucho cuidado de no resbalar en las piedras sueltas hasta conectar de nuevo con el cruce de caminos y la pista principal. Ahora giramos a la izquierda (sendero señalizado en color rojo) y ponemos rumbo al norte. El caminar aquí es rápido y fluido, flanqueando la falda del monte. A nuestra derecha se suceden destellos turquesas de playas salvajes: La playa de Figueiras (el paraiso nudista) y las pequeñas calas de Cantareira y Margaridas. El bosque empieza a desaparecer, sustituido por un matorral bajo de tojo resistente al salitre.

El sendero desemboca en una gran explanada rasa y muy venteada conocida como el collado de A Valgada. Este punto es clave y esconde dos contrastes brutales del Parque: A la izquierda veremos unas naves alargadas de piedra y tejado de pizarra. Son los talleres de mantenimiento y almacenes del Parque Nacional (herencia del antiguo ICONA). Es el centro de operaciones secreto desde donde los guardas cuidan la isla.

Y a la derecha de las naves, al fondo del llano, junto al acantilado, veremos una construcción circular de piedra que parece un horno de pan. En realidad, es el antiguo quemadero e incinerador de basura de mediados del siglo XX. Hoy está en desuso y protegido como patrimonio, recondándonos una época pasada donde los residuos se eliminaban allí mismo antes de que la isla fuera un santuario ecológico de "Basura Cero".


Cruzamos la explanada y el sendero nos brinda 300 metros más adelante otro cruce de caminos. En este punto nosotros tomamos el camino de la derecha que nos escupe tras 500 metros en el Faro do Peite (o Faro de Monteagudo). Estar en esta proa de roca es lo más parecido a situarse en el fin del mundo. El viento sopla tan limpio y fuerte que casi te sostiene. Desde este mirador septentrional, la vista de La Costa da Vela, el Cabo Home y la vecina Isla de Ons al otro lado del canal es sencillamente espectacular.



Tras disfrutar del paisaje, la naturaleza, el silencio y de la tranquilidad iniciamos la vuelta desandando el camino hasta que a los 150 metros tomamos un desvío a la derecha que asciende por un sendero secundario y escarpado hacia el Observatorio de Aves.


Este sendero nos deja en otro camino que tendremos que coger a la derecha, que nos lleva directamente hacia el Observatorio de Aves. Entramos en la caseta de piedra camuflada y nos asomamos en absoluto silencio por sus rendijas: frente a nosotros, miles de gaviotas patiamarillas y cormoranes moñudos planean sobre los acantilados de la cara oeste, ajenos al mundo.



Tras la parada ornitológica, retrocedemos de nuevo hasta el cruce anterior, pero ahora en vez de bajar de nuevo al faro, nosotros continuamos rectos.  A los escasos 100 metros se nos abre por la derecha unas ruinas de piedras. Son los restos de un antiguo asentamiento isleño.

A lo largo de la historia, las Islas Cíes estuvieron habitadas de forma intermitente por pequeños grupos de agricultores, pastores y pescadores. Estas estructuras de piedra corresponden a las antiguas viviendas y construcciones auxiliares que utilizan los lugareños antes de que el archipiélago se despoblara y fuera declarado Parque Nacional.


Desde aqui es un descenso cómodo bajo la sombra de los árboles que nos devuelve al dique del lago y, finalmente, al camping. Un día redondo de montaña, playa, mar e hisoria atlántica.

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